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Vol. 11 No. 1
©Derechos de autor reservados 2009

Los profesores de educación infantil y el idioma de la investigación: Evidencia de la mejoras.
Reacción a la monografía de Hyson et al.

Linda M. Espinosa

El estudio de Hyson et al. revela varios aspectos de la formación docente en educación infantil que deben ser temas de preocupación para todos los educadores profesionales. A pesar de los dos defectos metodológicos señalados por las autoras –a saber, la muestra misma y la naturaleza de los auto-informes de los encuestados–, los hallazgos aún justifican la seria consideración. Enfocaré mis comentarios en dos temas: (1) el uso de la investigación y la teoría por los profesores y (2) los patrones en los ambientes de los programas y el apoyo que reciben.

El uso de investigación y teoría por profesores

Durante la última década, más o menos, la investigación científica y cimentada en evidencia ha constituido una base del desarrollo de programas, políticas y prácticas educativas. La distribución de fondos, la selección de currículos, el reglamento de programas y las normas de aprendizaje son vinculados cada vez más a hallazgos creíbles de la investigación. A fin de obrar eficazmente en este ambiente, los profesores de formación docente preescolar deben estar plenamente informados sobre tanto la gama de metodologías de investigación y sus respectivos puntos fuertes y debilidades, como los hallazgos más recientes en el ámbito. Partiendo de los resultados de la encuesta de profesores realizada por Hyson et al., muchos profesores de educación infantil en institutos de educación superior carecen de una comprensión básica de lo que constituye la investigación.

Durante los 30 años que llevo trabajando en este ámbito, y 13 como profesora en un programa grande de formación docente preescolar, he descubierto que tales faltas de profundidad en la erudición han contribuido a un estatus disminuido dentro del mundo académico. Los profesores de educación infantil llevan muchos años luchando por el respeto, el prestigio y una proporción justa de recursos menguantes. La susodicha confusión sobre la definición de la investigación y la teoría reduce inevitablemente la capacidad de enseñar en nuestros programas los planteamientos de investigación, además de poner en práctica eficazmente los hallazgos de la investigación dentro de nuestras instituciones. Tal vez la informada debilidad entre los profesores de educación infantil se puede vincular al segundo tema de preocupación: el ambiente de los programas y el apoyo que reciben.

Patrones en los ambientes y el apoyo de los programas

Claro está, los profesores de educación infantil experimentan condiciones laborales lamentables, ya que imparten demasiados cursos sin el apoyo suficiente de sus instituciones. Sin embargo, seguimos soportando cargas pesadas de enseñanza y perseveramos a pesar de sentirnos sobrecargados y poco apreciados. A fin de mejorar nuestras condiciones laborales y elevar nuestro rango dentro de las instituciones de educación superior, es preciso que manejemos eficazmente las herramientas de la erudición; ya que la capacidad de utilizar, aplicar y llevar a cabo la investigación científica, y construir argumentos partiendo de ella, constituye el lenguaje del mundo académico. Sin tal capacidad, sería difícil abogar por el valor de nuestro ámbito. Las instituciones educativas, de tanto los distritos escolares como los institutos de educación superior, tienen que ser convencidos de la naturaleza crítica de la educación infantil, la sabiduría de invertir recursos menguantes en la instrucción de niños muy pequeños, y la contribución de nuestros esfuerzos al éxito institucional mayor. Actualmente nos hallamos en una posición muy fuerte gracias a investigación rigurosa y más creíble de múltiples disciplinas sobre la eficacia de la educación infantil; dicha investigación convincente se ha aprovechado exitosamente para priorizar la educación infantil en la mayoría de las agendas de políticas federales y estatales. El presente estudio recalca la necesidad de lograr que todos los profesores de educación infantil sean re-instruidos sobre la naturaleza de la investigación educativa. Yo sugiero que a medida que la mencionada debilidad se vaya trasformando en una virtud, los educadores de niños pequeños tendrán más poder para abogar por las condiciones laborales mejoradas y un apoyo filosófico y financiero aumentado.

Información de la autora

La Dra. Linda M. Espinosa, profesora recién jubilada de educación infantil en la Universidad de Missouri en Columbia, fue directora partícipe del Instituto Nacional de Investigación de la Educación Infantil (National Institute for Early Education Research) en la Universidad Rutgers de 2002 a 2003. Sus obras recientes de investigación y políticas se han enfocado en las prácticas eficaces de currículos y evaluación para niños pequeños que hablan un idioma materno y aprenden en otro, y vienen de familias con bajos ingresos. Actualmente es la presidente partícipe del Comité Consejero First Five (los primeros cinco años) de Investigación sobre Programas Preescolares Universales del Condado de Los Ángeles. La Dra. Espinosa integró previamente el Grupo Consejero Técnico del Sistema Nacional de Informes (National Reporting System, o NRS) de Head Start. Es la autora de From Research to Practice: Getting IT RIGHT for Children from Diverse Backgrounds (Desde la investigación hasta la práctica. Acertar en la educación de niños con herencias diversas), que será publicado en los primeros meses de 2009 por Merrill/Pearson. La Dra. Espinosa integró el Comité de Investigación sobre Head Start de la Academia Nacional de las Ciencias, y también fue autora contribuidora a Eager to Learn: Educating Our Preschoolers (Ansias de aprender. La educación de nuestros niños preescolares), publicado por las Academias Nacionales de las Ciencias.

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