Un estudio de huesos
Yvonne
Kogan
Colegio Eton, Ciudad de México
Sinopsis
El presente artículo describe un estudio de huesos que realizaron niños de 5 anos de edad en una escuela bilingüe ubicada en la Ciudad de México. El artículo describe el proceso y muestra los resultados que obtuvieron los niños durante las tres fases del proyecto por medio de fotografías y otras formas en que se documentó el trabajo de los niños. El artículo concluye con reflexiones tanto de la autora como de los padres de los niños.
Antecedentes
El Colegio Eton es una institución bilingüe (español-inglés) que se ubica en la Ciudad de México. El alumnado de la escuela consiste principalmente de niños mexicanos que no hablan inglés en casa. En el Departamento de Preescolar, que atiende a niños de 2 a 6 años de edad, la enseñanza se imparte exclusivamente en el idioma inglés. La enseñanza bilingüe propiamente dicha comienza a partir de 1° de primaria y continúa hasta 6° de bachillerato (de los 7a los 19 años de edad). Debido a que nuestros niños más pequeños apenas comienzan a estar expuestos al idioma inglés, muchos maestros consideran que sería virtualmente imposible para estos pequeños mantener discusiones o hacer preguntas en un lenguaje que están aprendiendo. Sin embargo, este artículo demuestra que se puede realizar el trabajo de proyecto con niños pequeños que están siendo educados bajo un programa de inmersión total en un segundo idioma.
Proyecto emergente y planeación preliminar
Durante el mes de septiembre, los alumnos de kinder habían estado trabajando sobre el tema del cuerpo humano. Ellos empezaron a hablar sobre sus experiencias personales con los doctores y a relatar ocasiones en que se habían lastimado, expresando un interés particular por los accidentes y las fracturas de huesos.
La maestra trajo al
salón de clases varias radiografías, un par de muletas
y algunos otros artículos como rodilleras y férulas
neumáticas para que los niños pudieran usarlas para
hacer dramatizaciones. Ella quería ver si el interés
de los niños por este tema era lo suficientemente intenso
como para iniciar un estudio a mayor profundidad del mismo. La
maestra exploró la posibilidad de invitar a un experto
al salón de clases, así como la posibilidad de organizar
una visita al departamento de radiología de una clínica
u hospital. Todo se dio como se esperaba y entonces, la maestra
decidió abordar el estudio de este tema para desarrollar
un proyecto.
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Figura
1. Liam se probó una férula neumática.
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Figura
2. Teli hizo de cuenta que se había lastimado el brazo.
Fase 1
La maestra y la directora hablaron sobre los intereses de los niños y las conversaciones sostenidas por los niños durante las dramatizaciones, mismas que la maestra había anotado mientras recorría el salón de clases con un cuaderno de notas en la mano. Juntas, ellas hicieron una red de conceptos para visualizar las maneras posibles de desarrollar el tema.
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aquí para ver el gráfico
Figura
3. La maestra y la directora elaboraron una red de conceptos
sobre los huesos con base en las conversaciones de los niños.
La directora fue al salón de clases y les contó cómo se había lastimado el tobillo. Ella explicó por qué tuvo que usar una férula neumática y les enseñó cómo ponérsela.
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Figura
4. La directora les contó cómo se había lastimado
el tobillo.
Los niños comenzaron a relatar historias personales sobre familiares o amistades que se habían fracturado un hueso. Teli, una de las niñas del grupo, les contó a sus compañeros sobre una ocasión en que se fracturó la clavícula cuando se cayó del carrito del supermercado.
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Figura
5. Teli contó una historia sobre una ocasión en
que se fracturó la clavícula.
Los niños hicieron dibujos de memoria de sus huesos y luego mostraron sus dibujos a sus compañeros durante una junta de grupo.
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Figura
6. Los niños hicieron dibujos de memoria de sus huesos.
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Figura
7. El cuerpo por fuera.
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Figura
8. El cuerpo por dentro.
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Los niños empezaron
a hacer preguntas sobre los huesos y la maestra anotó sus
preguntas en una cartulina que después pegó en el
pizarrón del salón de clases.
- ¿Cuántos huesos tenemos?
- ¿Qué hay adentro de nuestros huesos?
- ¿Cómo sabe un doctor que un hueso está roto?
- ¿Qué cosas usa un doctor?
- ¿Los huesos de las personas son iguales a los huesos de los perros?
- ¿Cómo es un aparato de rayos X?
- ¿Cómo funciona un aparato de rayos X?
- ¿Cómo se endurece un yeso?
- ¿Hay muchos colores diferentes de yeso?
- ¿Qué pasa cuando se moja un yeso?
- ¿Cómo se puede quitar un yeso una persona?
- ¿Qué tipo de zapatos usamos cuando tenemos el pié enyesado?
- ¿Cuántos niños tienen huesos rotos?
- ¿Cuáles animales tienen huesos?
- ¿Cómo podemos cuidar nuestros huesos?
Una niña trajo
una radiografía de su perro y la comparamos con una radiografía
de huesos humanos. Luego hicimos un diagrama de Venn para registrar
los datos.
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Figura
9. Los niños compararon la radiografía de un perro
con una radiografía de huesos humanos.
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Figura
10. La maestra hizo un diagrama de Venn con la información
que los niños le dictaron.
La directora trajo algunos huesos de pollo y los niños los observaron a través de una lupa. Luego, ellos hablaron de sus predicciones en cuanto a lo que ellos pensaban que había adentro de los huesos e hicieron y etiquetaron dibujos de huesos.
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Figura
11. Algunos niños predijeron que "cada hueso está
hecho de un plástico de diferente color".
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Figura
12. Algunos niños pensaban que lo que hay adentro de los
huesos cambia a medida que vamos creciendo:
"Una niña tiene piedras adentro de los huesos porque tiene
2 años de edad.
Un niño tiene plástico adentro de los huesos porque tiene
5 años de edad.
Un niño tiene palos adentro de sus huesos porque tiene
11 años de edad".
Después de un par de días, rompimos los huesos de pollo para abrirlos y los pusimos debajo de una lupa. Los niños los examinaron cuidadosamente e hicieron un dibujo por observación. Más tarde, compararon sus predicciones contra lo que habían observado. Ellos disfrutaron enormemente esta actividad y cuando hablaron de sus hallazgos durante la junta de grupo, todos los niños se rieron de sus predicciones.
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Figura
13. Un niño observó el interior de los huesos de
pollo a través de una lupa.
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14. Los niños hicieron dibujos por observación del interior
de un hueso de pollo.
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Figura
15. Dibujo por observación.
Un grupo de niños mostró interés por averiguar cuántos alumnos de la escuela tenían algún hueso roto en ese momento. Ellos diseñaron una manera de hacer una encuesta y encuestaron a todos los grupos. Los niños descubrieron que había una niña en la escuela que tenía el brazo roto.
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Figura
16. Como muestra este formato de encuesta,
los niños encontraron una niña con el brazo roto
en el grupo de pre-kinder 1.
Fase 2
Para prepararse para la visita, los niños predijeron qué era lo que ellos creían que iban a ver en la clínica. La maestra anotó las predicciones de los niños en una cartulina que pegó en el pizarrón del salón para que ellos pudieran revisarlas a su regreso. La mayoría de los niños mostraron un especial interés por ver un aparato de rayos X. Antes de salir a la visita, ellos predijeron qué tan larga sería la unidad de rayos X. Las medidas del aparato se estimaron calculando cuántos niños se tendrían que alinear para abarcar la longitud de la unidad de rayos X.

Figura
17. Los niños se formaron para predecir la longitud del
aparato de rayos X.
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Figura
18. Los niños predijeron lo que verían durante la
visita.
Cuando llegamos a la clínica, el abuelo de Teli, un doctor que trabaja ahí, ya nos estaba esperando en el estacionamiento. Primero nos llevó a visitar el laboratorio. Ahí, los niños pudieron ver muestras de sangre a través de un microscopio. Los niños recordaron que lo que hay adentro de sus huesos es médula ósea. La maestra comentó que las células de la sangre se producen adentro de nuestros huesos.
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Figura
19. Los niños vieron muestras de sangre a través
de un microscopio.
Algunos niños hicieron dibujos por observación del microscopio y de lo que vieron a través del mismo.
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Figura
22. "Esto es lo que yo vi a través del microscopio".
Luego, fuimos al Departamento de Radiología. Los niños tuvieron la oportunidad de ver el monitor de una computadora donde los doctores ven las radiografías. También vimos imágenes de cómo se ven los distintos huesos. Esta experiencia despertó el interés de algunos niños, quienes decidieron tomar algunas notas como parte de su trabajo en campo.
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Figura
23. Esta niña hizo un dibujo en campo de la computadora,
del doctor y de lo que se veía en el monitor.
Luego, fuimos a ver el aparato de rayos X. El doctor nos enseñó cómo funciona la unidad y cómo se toman las radiografías.
Figuras
24-25. Fotografía y dibujo en campo de Teli en el aparato
de rayos X.
El doctor dejó que los niños se quedaran un rato en la sala de rayos X para que pudieran hacer dibujos del aparato y de la sala misma y también para que pudieran hacer anotaciones sobre lo que habían observado.
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Figura
26. Los niños hicieron dibujos y tomaron notas.
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Figura
27. Dibujo en campo realizado durante la visita.
Luego, los niños se sentaron en la sala de rayos X y el doctor respondió las preguntas que ellos le habían dictado a la maestra en la escuela.
Los niños midieron la mesa del aparato de rayos X alineándose junta a ella para ver si sus predicciones habían sido acertadas. Carolina, quien había predicho que el aparato mediría 100 niños de longitud, dijo: "Lo que dije en la escuela fue realmente tonto, ahora sé que el aparato sólo mide nueve niños de largo".
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Figura
28. Los niños midieron la mesa del aparato de rayos X alineándose
junto a ella.
Después de la visita, los niños contaron historias sobre las experiencias que tuvieron durante su práctica de campo. Ellos hicieron una reseña de lo que vieron y compararon su narración de la visita con las predicciones que habían hecho antes de la misma. Llegaron a la conclusión que sí vieron personas enfermas, doctores, enfermeras y el aparato de rayos X, pero que no vieron consultorios ni instrumentos.
Después de la reseña, los niños hicieron anotaciones en un diario para expresar qué fue lo que más les interesó de la visita.
| Figura 29. Oración escrita en el diario después de la visita. | Figura 30. Dibujo de memoria hecho después de la visita. |
Al día siguiente, durante nuestra junta de grupo de cada mañana, nos dimos cuenta que había mucho por hacer. Los niños y la maestra hicieron sugerencias respecto del trabajo que había que realizar. Formamos varios grupos y los niños escogieron en qué querían trabajar.
Representación de los conocimientos
Escribirle una nota de agradecimiento al abuelo de Teli (el
doctor que nos atendió en la clínica). Un grupo
de niños habló sobre la visita y sobre lo que querían
escribir. Algunos escribieron sobre los huesos y el aparato de
rayos X y otros hicieron dibujos.
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Figura
31. Los niños le escribieron una nota al doctor para
darle las gracias.
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Figura
32. Los niños escribieron o hicieron dibujos sobre
su experiencia.
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Convertirse en expertos en huesos. Algunos niños mostraron interés en averiguar los nombres de los huesos y el lugar en que se encuentran dentro del cuerpo. Ellos trabajaron en parejas y etiquetaron un diagrama del esqueleto, buscando en libros la información que necesitaban. Cada uno de los niños se aprendió algunos nombres y compartió sus conocimientos con el resto del grupo al final del día, cuando cada equipo reportó en qué había trabajado durante la sesión.
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Figura
33. Los niños etiquetaron un diagrama del esqueleto.
Un grupo de expertos en huesos quiso averiguar la longitud de diferentes huesos y se dieron a la tarea de medirlos usando cubos Unifix. Algunos niños midieron el fémur, otros midieron el húmero, otros el radio y así sucesivamente. La maestra les enseñó cómo podían usar una regla para medir la longitud de sus propios huesos.
| Figura 34. Los niños midieron la longitud de los huesos usando cubos Unifix. | Figura 35. Los niños anotaron la longitud de los huesos en cubos Unifix y en centímetros. |
Los niños averiguaron cuáles son los huesos más pequeños y más grandes que hay en el cuerpo, así como cuántos huesos conforman el esqueleto humano.
Los niños de
un equipo hicieron dibujos por observación de fotografías
de esqueletos que encontraron en libros.
| Figura
36. Comparación del primer dibujo de memoria y el dibujo por observación hechos por la misma niña. |
Figura 37. Dibujo por observación. |
Construcción de huesos. Otro equipo de niños primero dibujó un plano grande de lo que quería hacer. Este plano mostraba la parte interna y la parte externa de un hueso. Ellos etiquetaron las diferentes partes de un hueso, incluyendo palabras como médula ósea y glóbulos rojos.
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Figura
38. Un equipo de niños dibujó la parte interna y
la parte externa de un hueso.
Luego, los niños decidieron cuál hueso querían construir, seleccionándolo de un diagrama que observaron. La maestra anotó sus nombres junto a los huesos que escogieron para que les sirviera de referencia visual mientras estuvieran trabajando.
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Figura
39. La maestra anotó los nombres de los niños
junto al hueso que querían investigar.
Los niños escogieron las cosas que necesitarían y comenzaron a construir diferentes huesos. Usaron materiales reciclados para construir la parte externa del hueso y esponja para representar la parte interna de los huesos. Luego pintaron sus creaciones y las etiquetaron. Este equipo de niños trabajó en esto durante cuatro sesiones, hasta que terminaron sus huesos.
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Figura
40. Juan Pablo construyó el pie usando tubos de cartón y tenedores de plástico. |
Figura
41. Una de nuestras mamás le ayudó a Álvaro a construir un cráneo. |
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Figura
42. Estos niños mostraron sus creaciones a sus demás
compañeros del salón.
Los pusieron encima de los huesos que pretendían construir.
Construcción de un aparato de rayos X. Algunos niños observaron las fotografías que tomaron del aparato de rayos X durante su visita a la clínica. Ellos discutieron lo que observaron e hicieron una lista de las cosas que necesitarían para construir el aparato. Luego, numeraron las fotografías para que cada uno pudiera hacerse cargo de construir una parte específica del aparato. Después, dibujaron un enorme plano en el piso de cómo debería ser el aparato.
Un niño pensó
en la longitud del aparato y la representó con cubos Unifix.
"Yo quiero que la máquina sea de 48 cubos Unifix
de largo". La maestra usó un metro para medir los
cubos que estaban alineados en el piso con el fin de enseñarle
a su alumno que las cosas se pueden medir de diferentes maneras.
El niño le ayudó y la maestra dijo. "48 cubos
Unifix es igual a 1.9 metros".
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Figura
45. La maestra usó un metro para medir los cubos Unifix
que un alumno usó para representar la longitud del aparato.
Los niños seleccionaron materiales reciclables y se pusieron a trabajar en la construcción del aparato. Ellos observaron cuidadosamente las fotografías, porque querían hacerlo lo más parecido posible a un "aparato de verdad". Ellos etiquetaron las partes del aparato de rayos X y también anotaron para qué sirve cada parte. Los niños terminaron su trabajo al cabo de seis sesiones.
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Figura
48. Los niños terminaron de armar el aparato en seis sesiones.
Todos estábamos sorprendidos de la semejanza que guardaba la creación de los niños con un aparato de rayos X real.
introducir por la ranura del aparato.
Surgen nuevas preguntas: ¿Quiénes tienen huesos?
Al inicio de una sesión de trabajo, la maestra celebró una junta de grupo. Sharian había traído algunos huesos humanos y ella quería que todos los vieran. Varios niños comentaron que sus padres tenían huesos de animales en casa. La maestra les pidió a los niños que trajeran los huesos a la escuela y agregó que podrían hacer una exhibición de huesos para que todos los vieran. Luego empezaron a discutir si todos los animales tenían huesos y un niño dijo que algunos sí y otros no. Entonces, la maestra les preguntó si ellos creían que los peces tenían huesos. Una niña recabó las opiniones de sus demás compañeros, preguntándoles uno por uno si pensaban que los peces tenían huesos o no. Ella iba marcando rayas por cada respuesta afirmativa o negativa que le daban sus compañeros. Luego, contó las rayas para ver qué es lo que creía la mayoría de los niños. Luego, la maestra preguntó: "¿Cómo podemos averiguar si un pez tiene huesos?"
Ximena: "Le podemos
preguntar a un veterinario".
Victor: "Le podemos preguntar a un doctor".
Valeria: "Podemos conseguir un pescado y abrirlo para ver si tiene
huesos o no".
La mayoría de los niños mostraron mucho interés por la última opción y la maestra estuvo de acuerdo en probar esta alternativa.
Algunos niños dibujaron lo que ellos pensaban que había adentro de un pez. Un niño se quedó pensativo durante un rato. La maestra se acercó a él y le preguntó: "Eddy, ¿te pasa algo?" Él le contestó que no con la cabeza. "¿Qué crees tú que haya adentro de un pez?" Eddy dijo: "Un esqueleto". Entonces la maestra lo alentó a que hiciera un dibujo de cómo creía él que era un esqueleto de pescado y el dibujo que se muestra en la Figura 55 es lo que hizo.
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Figura
55. Un niño hizo un dibujo de memoria del interior de un
pez.
Durante el siguiente período de trabajo, los niños pudieron constatar por ellos mismos si los peces tienen o no huesos, al abrir un pescado en el laboratorio de ciencias.
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Figura
56. Los niños tocaron los huesos. |
Figura 57. Los niños examinaron cuidadosamente los huesos y los contaron para averiguar cuántos huesos hay en un esqueleto de pescado. |
Los niños hicieron dibujos por observación del pescado y anotaron el número de huesos que contaron.
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Figura
58. Los niños hicieron dibujos por observación del
pescado.
Los niños siguieron hablando sobre huesos de animales y algunos de ellos trajeron algunos huesos de casa para enseñárselos a sus compañeros. También pesaron los huesos de animales y compararon los datos.
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Figura
59. Los niños pesaron el hueso de un toro. |
Figura 60. Una niña les enseñó un hueso que trajo de casa que su abuela usó para hacer caldo de res. |
Algunos niños decidieron escribir un libro sobre animales que tienen huesos. Luego hicieron el libro dibujando el esqueleto del animal sobre un acetato y el animal en papel y colocando el acetato sobre el papel.
| Figura 61. La portada del libro que hicieron los niños sobre animales que tienen huesos. | Figura 62. Página de autores del libro. |
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Figura
63. Una de las páginas del libro.
Varios niños seguían insistiendo en encontrar las respuestas a algunas de las preguntas que plantearon al inicio del proyecto y que aún no habían sido respondidas, entonces decidimos que era momento de invitar a un experto para que viniera a darles una plática al salón de clases. La maestra habló con un ortopedista y le pidió que se enfocara en responder las preguntas que los niños habían planteado antes de su visita.
- ¿De qué está hecho un yeso?
- ¿Qué colores de yesos hay?
- ¿Qué pasa si se moja un yeso?
- ¿Cómo se quita un yeso?
- ¿Cuánto tarda un yeso en endurecerse?
- ¿Cómo se mantienen juntos los huesos?
- ¿Cómo podemos cuidar nuestros huesos?
- ¿Por qué tenemos huesos?
- ¿Para qué
sirve cada parte de un aparato de rayos X?
| Figura 64. Andrea se ofreció como voluntaria para que le pusieran un yeso en el brazo y luego se lo quitaran. | Figura 65. El doctor mostró a los niños los diferentes colores de yeso. |
El ortopedista puso un yeso en el brazo de una niña. Los niños miraron el reloj para averiguar cuánto tiempo tarda un yeso en endurecerse. El ortopedista también les explicó cómo podemos cuidar nuestros huesos. Él respondió todas sus preguntas y los niños también tuvieron la oportunidad de ver los instrumentos del doctor.
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Figura
66. Dibujo en campo de "Esta es la sierra que el doctor usó para quitar el yeso
que había colocado en el brazo de Andrea".
Una nueva área de interés: Cuidando nuestros huesos
El día después de
la visita del doctor, un niño trajo un casco de su casa. Él explicó
que lo usaba cuando andaba en su bicicleta y que el casco le ayudaba
a cuidar su cráneo. Durante los próximos días, varios niños trajeron
diversos artículos que protegían sus huesos de las fracturas.
Ellos se los probaron y los usaron para hacer una dramatización.
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Figura
67. Los niños jugaron con el equipo que les ayuda a proteger
sus huesos.
Mientras los niños hacían dramatizaciones con el equipo, nos sorprendió una visita inesperada. Ella era una anterior alumna de preescolar que se había roto una pierna. La invitamos a pasar a nuestro salón de clases y ella compartió su historia con los niños. También dejó que algunos de ellos usaran sus muletas.
| Figura 68. Una de nuestras anteriores alumnas de preescolar les contó cómo se había roto la pierna. | Figura 69. Los niños trataron de usar las muletas de la niña. |
Debido a que el interés de los niños se enfocaba en cómo cuidar de sus huesos, la maestra trajo a la escuela diversos alimentos que contienen calcio. Ellos cocinaron pasta con queso y probaron muchos productos lácteos diferentes.
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Figura
70. Los niños prepararon pasta con queso y probaron diversos
productos lácteos.
Algunos niños formaron un equipo y decidieron convertirse en detectives de calcio. Su tarea era buscar la palabra calcio en las etiquetas y cajas de productos alimenticios para determinar si eran buenos para sus huesos.
Los detectives de calcio pensaron que sería una buena idea decirles a sus compañeros de clases cuáles productos podían comer para fortalecer sus huesos. Ellos diseñaron "Menúes para tener huesos fuertes", los cuales compartieron con sus compañeros. Luego exhibieron los menúes en su salón de clases para que todos pudieran verlos.
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Figura
73. Los niños diseñaron un "Menú para
tener huesos fuertes".
Todo el grupo contribuyó a la redacción de un poema original sobre huesos y todos los niños se aprendieron el poema.
Figura 74. Todo el grupo escribió un poema sobre huesos.
Originalmente, el último verso del poema era "Cuando duermo mis huesos descansan", pero uno de los niños argumentó que nuestros huesos crecen mientras dormimos. El resto del grupo estuvo de acuerdo en hacerle cambios a este último verso.
Preparativos para el montaje del Museo de Huesos
Debido a que los niños habían traído de casa tantos artículos relacionados con el tema y habían trabajado tanto, la maestra comenzó a preguntarse cómo podrían montar una exhibición que incluyera todo esto. Entonces se le ocurrió la idea de montar un museo de huesos. Los niños acogieron su sugerencia con mucho entusiasmo y empezaron a pensar en lo que tendrían que hacer para montarlo y cuáles artículos tendrían que incluir. Después de unas cuantas discusiones, los niños formaron comités para dividirse el trabajo. Los diversos equipos de trabajo que formaron se encargaron cada uno de escribir etiquetas para los artículos que se iban a exhibir, diseñar una invitación, hacer un letrero grande con el título de la exhibición, encargarse de los bocadillos y armar los escaparates de exhibición.
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Figura
77. Un grupo de niños trabajó en un letrero para la exhibición.
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Figura
80. La maestra y una de las mamás del salón ayudaron a los niños
a
hacer galletas en forma de hueso para ofrecerlas como bocadillos
durante la exhibición.
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Figura
81. Los niños montaron escaparates de exhibición usando
bloques de madera y una pieza grande de acrílico transparente.
Fase 3: El Museo de Huesos
Después de seis semanas de trabajo intenso y productivo, los padres de nuestros alumnos vinieron a la escuela para compartir con sus hijos todo lo que ellos habían aprendido sobre los huesos y para ver todo el trabajo que habían hecho.
Los niños cantaron
y bailaron una canción sobre huesos. Luego, la maestra hizo una
presentación en PowerPoint con fotografías y muestras del trabajo
de los niños que había ido preparando desde el inicio del proyecto
para irlo documentando.
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Figura
82. Todos los niños portaban un gafete que decía "Experto en huesos".
Los niños les dieron la bienvenida a sus padres con un baile y
una canción sobre huesos.
Después de la presentación en PowerPoint, los expertos en huesos compartieron sus conocimientos con sus padres, respondiendo a las preguntas que ellos les hacían. Los niños también tuvieron la oportunidad de hacer preguntas al público y les divertía mucho ver que sus mamás y papás no se sabían algunas respuestas.
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Figura
83. Los niños respondieron las preguntas de sus padres.
Luego, invitamos a los padres a pasar al Museo de Huesos con sus hijos.
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Figura
84. El Museo de Huesos.
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Figura
87. Los padres de los niños visitaron la exhibición. |
Figura 88. Carlos le explicó a su papá cómo funciona un aparato de rayos X. |
los visitantes podían ver radiografías.
Los niños especificaron cuáles eran reales y cuáles eran de plástico.
Conclusión
En años anteriores, ya había tratado de desarrollar diversos proyectos en nuestra escuela. Mis conocimientos sobre el Método de enseñanza por proyectos ("Project Approach") se basaban en la lectura de todos los libros que había podido encontrar sobre este tema. Había escuchado diversas ponencias durante las conferencias de la Asociación Nacional para la Educación de Niños Pequeños ("National Association for the Education of Young Children" o NAEYC) y me inscribí al Project-L listserv (Project-L). Como soy la directora del Departamento de Preescolar de mi escuela, es mi deber motivar e instruir a mis maestras para poder brindar la mejor educación posible a nuestros alumnos. Yo sabía que el trabajo por proyectos era la opción que yo quería que ellos siguieran. Traté de comunicar mi entusiasmo y mis conocimientos de la mejor forma que pude a mis maestras. Unas cuantas maestras tuvieron éxito en sus proyectos, otras no e incluso otras nunca terminaron los proyectos que iniciaron. Muchas de mis maestras argumentaban que era imposible desarrollar un proyecto en un segundo idioma con niños tan pequeños y se dieron por vencidas antes de siquiera intentarlo. Nuestra energía se vio renovada este año después de que la Dra. Sylvia Chard vino a nuestra escuela a impartir un taller de tres días de duración. Mis maestras se emocionaron mucho y yo me sentí mejor preparada para guiarlas.
Una de las maestras quiso empezar un proyecto de inmediato y juntas realizamos el Proyecto de Huesos. Al principio, nuestros alumnos tuvieron dificultades para hacer preguntas y nosotras nos preguntamos si estas dificultades pudieran ser a causa de la barrera del lenguaje. Sin embargo, a medida que fue avanzado el estudio, comprendimos que los niños no estaban acostumbrados a hacer preguntas porque siempre se les había dado la mayoría de la información. Después de modelar el planteamiento de preguntas lo suficiente, ellos comenzaron a preguntarse y a hacer todo tipo de preguntas. Ellos entremezclaban palabras en español si no tenían suficiente vocabulario en inglés, pero fueron capaces de expresar sus pensamientos e ideas con bastante claridad. Ahora sabemos que el trabajo de proyecto ciertamente puede ser realizado en un segundo idioma con niños pequeños.
A lo largo del Proyecto de Huesos, los niños de kinder fueron capaces de aplicar habilidades básicas a la resolución de problemas reales. No sólo cumplieron con los requerimientos para su edad y grado escolar, sino que superaron nuestras expectativas en cuanto a los conocimientos y las habilidades que adquirieron.
Este proyecto motivó un cambio importante en nuestra escuela, porque la automotivación, el entusiasmo, el interés y la disposición a trabajar arduamente de los niños, así como la creatividad y las habilidades para resolver problemas que mostraron, asombraron a otras maestras que habían estado renuentes a intentar el trabajo de proyecto.
Los padres de los niños no habían sido informados de que estábamos trabajando de una manera diferente. No obstante, todos ya adivinaban que algo había cambiado porque el interés que mostraron sus hijos por este tema se vio reflejado en casa. Algunos padres compartieron estos comentarios con nosotros después de que había concluido el proyecto:
Como padres, siempre le preguntábamos a nuestro hijo que había hecho en la escuela. Su respuesta siempre había sido la misma -"nada" o "jugué"- hasta que su grupo empezó a estudiar el tema de los huesos. De inmediato nos empezamos a enterar qué había hecho en la escuela porque llegaba a casa a contarnos. Él involucró a toda la familia, compartiendo con nosotros lo que había aprendido y haciéndonos todo tipo de preguntas. En casa, pasaba largos ratos buscando cosas significativas que pudieran estar relacionadas con el proyecto para que pudiera llevarlas a la escuela. Nuestro hijo estaba sumamente motivado y todos quedamos asombrados al ver todo lo que aprendió. (Padres de Fernando)
Siempre me ha gustado participar en lo que hace mi hija en la escuela, pero quedé realmente sorprendida cuando vi a Inés y a sus compañeros abordar un tema desde tantos puntos de vista diferentes. Ellos aplicaron muchas habilidades: musicales, manuales, analíticas, deductivas, de observación, científicas, culinarias y lingüísticas. Este es el tipo de educación que quiero para mi hija: aprender al averiguar más sobre lo que le interesa y no mediante la memorización de datos irrelevantes. (Mamá de Inés)
Agradecimientos
Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la Dra. Sylvia C. Chard, por todo lo que me ha enseñado y por su orientación y apoyo, los cuales me permitieron no sólo adquirir una comprensión más cabal, sino también enamorarme con el Método de enseñanza por proyectos ("Project Approach"). Quiero agradecer también a Miss Ivette Alkón, la maestra de kinder que tuvo la visión y el interés por abordar el estudio de este tema.
Acerca de la autora
Yvonne Kogan, Maestra en Educación, es la directora del Departamento de Preescolar del Colegio Eton en la Ciudad de México, cargo que ha desempeñado durante los últimos trece años. Sus intereses incluyen el trabajo de proyecto y el desarrollo artístico de los niños.
Yvonne
Kogan
Plan de Barrancas 96
Col. Lomas de Chapultepec
C.P. 11000
México D.F.
México
Correo electrónico: yvonnekogan@att.net.mx
